Para la ideación del logotipo se ha partido de una imagen que plasma el referente históricoestético, mediante la poderosa evocación simbólica de la imagen asociada al dios Mitra. Su importancia como emblema de una dimensión espacial es reforzada por el hecho de que en los mitreos esta imagen estaba siempre presente, ya fuese de un modo escultórico o pictórico. Esta imagen tiene una gran importancia por suplir la ausencia de testimonios escritos sobre el culto.

Por todo ello, más que partir de una concepción abstracta, hemos optado por una representación referencial, incidiendo en el carácter sincrético de la misma. La síntesis visual de los diversos elementos iconográficos se hace patente al estar integrados en una mancha única. Así, a través de la tensión entre la figuración y lo esquemático, basada en el tratamiento de la imagen como negativo, se alude a un juego de ausencias y presencias, inherente a la percepción de lo arqueológico: la sombra viva de un pasado presente.

En la composición del logotipo se han primado las líneas suaves y redondeadas, conservando el dinamismo de la imagen central del mitraismo, Mitra Tauróctonos.

Relato mítico


El dios Mitra nació cerca de un manantial sagrado, bajo un árbol sagrado, de una roca. En el momento de su nacimiento llevaba el gorro frigio, una antorcha y un cuchillo. Fue adorado por pastores poco después de su nacimiento. Bebió agua del manantial sagrado. Con su cuchillo, cortó el fruto del árbol sagrado, y con las hojas de ese árbol confeccionó su ropa. Encontró al toro primordial cuando pastaba en las montañas. Lo agarró por los cuernos y lo montó, pero, en su galope salvaje, la bestia lo hizo desmontar. Sin embargo, Mitra siguió aferrado a sus cuernos, y el toro lo arrastró durante mucho tiempo, hasta que el animal quedó exhausto. El dios lo agarró entonces por sus patas traseras, y lo cargó sobre sus hombros. Lo llevó, vivo, soportando muchos padecimientos, hasta su cueva. Cuando Mitra llegó a la cueva, un cuervo enviado por el Sol le avisó de que debía realizar el sacrificio, y el dios, sujetando al
toro, le clavó el cuchillo en el flanco. De la columna vertebral del toro salió trigo, y vino de su sangre. Su semen, recogido y purificado por la luna, produjo animales útiles para el hombre. Llegaron entonces el perro, que se alimentó del grano, el escorpión, que aferró los testículos del toro con sus pinzas, y la serpiente.


Interpretaciones


Los estudios clásicos del dios aportan varias interpretaciones. Una de ellas afirma que el sacrificio del toro representa la liberación de la energía de la Naturaleza. La serpiente, sería una alusión al ciclo de la vida; el perro representaría a la Humanidad, alimentándose simbólicamente del sacrificio, y el escorpión podría ser el símbolo de la victoria de la muerte. Para los fieles, el sacrificio del toro tenía sin duda un carácter salvífico, y la participación en los misterios garantizaba la inmortalidad.

Desde un punto de vista cromático se han elegido colores terrosos, que connotan lo primigenio, lo apegado a la tierra; pero que al tender hacia el dorado también refuerzan del carácter aúreo y mítico.


El oro tiene un uso regio y sacro; otorga poder, exige honorabilidad y ética. El marrón es el color del último ciclo orgánico, conexión del hombre, el animal y la planta. Es un color poroso que impregna de realidad.


Los colores elegidos son la descomposición de CMYK: 0, 53, 10, 90 próxima al Pantone 4625 C (para la imagen), y el Pantone 1265 C (aplicado al texto).

El tríptico es una guía sencilla en la que se subrayan los aspectos más relevantes del mitreo protagonista: la Casa do Mitreo de Lugo.


El diseño tiene tres cuerpos en el que quedan repartidos un plano del yacimiento, imágenes de distintas piezas encontradas, un plano de localización y una referencia al dios Mitra.


Los textos irán en castellano y traducidos al inglés de forma paralela.


A la composición de la pieza se le han transferido los colores del logotipo. El color del fondo es un tono “metal bronce” que se consigue con la impresión sobre un papel con acabado metálico.


Las dimensiones del tríptico son: plegado 120×200 mm y desplegado 300×200 mm.

La imagen principal del módulo expositivo es una visión del yacimiento descubierto, de la parte que ha salido a la luz. Reproduce lo que el ojo del visitante está viendo en ese preciso instante y pone nombre a cada una de las partes del mitreo.

Un caja de luz sería un formato idóneo para mostrar la información. La luz de la sala no será intensa y el tono marrón utilizado de fondo contrasta con las líneas blancas cuando están retroiluminadas.